Cirugía de Brazos 2

La obesidad y la flacidez de los brazos pueden corregirse con la cirugía de brazos. Para ello contamos con dos técnicas que se complementan, la liposucción y la dermolipectomía del brazo o braquioplastia (o lifting de brazos).

Braquioplastia o lifting de brazos es una técnica quirúrgica que permite eliminar el exceso de piel y grasa de la parte superior e interna de los brazos. En la braquioplastia con cicatriz axilar, primero se elimina la grasa mediante la liposucción y posteriormente se estira la piel sobrante hacia la axila y se recorta, disimulando la cicatriz en el pliegue.

Cuando sobra mucha piel, es necesario prolongar la cicatriz por la cara interna del brazo hacia el codo. La técnica de sutura y el empleo de puntos reabsorbibles minimizan la cicatriz y las molestias. La cirugía suele durar 1-2 horas y se realiza bajo anestesia general. Según el caso, precisa un día de ingreso o se hace de manera ambulatoria. Durante el primer mes se recomienda llevar una prenda comprensiva y evitar esfuerzos. Para el resultado definitivo habrá que esperar entre tres y seis meses.

Los Mejores Candidatos

Aquellas personas que quieren corregir la flacidez cutánea y los acúmulos de grasa de la cara interna de los brazos.

Esta intervención está indicada para corregir el exceso de piel descolgada y flácida de los brazos tras una reducción importante de peso, el abandono prolongado de las actividades deportivas o simplemente por predisposición familiar o envejecimiento en general. Se aconseja este tratamiento a quien quiera mejorar la silueta de los brazos y así poderse permitir el uso de determinadas prendas, como trajes de baño.

Proceso Quirúrgico

El lifting de brazos consiste en despegar y traccionar la piel sobrante de la cara interna del brazo eliminando la flacidez cutánea y mejorando su silueta. La incisión se realiza a nivel de la axila y se prolonga hacia la cara interna del brazo. Su longitud depende de la cantidad de piel que hay que eliminar, intentando que sea lo menos visible posible.

Se suele utilizar anestesia local bajo sedación profunda que garantiza la máxima seguridad y una recuperación rápida que permite, en la mayoría de los casos, el alta hospitalaria el mismo día de la intervención. En ocasiones es necesaria anestesia general y un día de ingreso.

Postoperatorio inmediato

Tras la cirugía se puede hacer vida casi normal a las 48-72 horas. La mayoría de las molestias se controlan bien con la medicación prescrita. Para acelerar la recuperación se debe llevar una prenda de compresión durante un mes y practicar masajes que mejoren la calidad de la cicatriz.

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